¿Por qué debo ser salvo?

1. Porque cada uno de nosotros no solo ha nacido con pecado, sino que lo practicamos a diario y este pecado nos aleja de la presencia de Dios:

 

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Isaías 59:2

 

2. Usted debe entender que Dios es Santo y él no tolera el pecado:

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio;

Habacuc 1:13

 

3. Él no solo es Santo, sino que además es un Dios Justo: 

Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.

Isaías 30:18

4. Al ser un Dios Justo, está muy enfadado contra sus criaturas que pecan sin temor contra él: 

Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. 

 

 Salmos 7:11–12

Por esta razón, usted no puede estar delante de la presencia del Dios Santo y Justo. Es por eso que el pecado que mora en usted, debe ser quitado de en medio, para que de estar forma, usted pueda acceder a la presencia de Dios sin ser destruido debido a su maldad.

¿Qué es el pecado?

Puede que no tenga claro qué significa esto, así que me gustaría compartir con usted la definición de un diccionario bíblico para esclarecer un poco más esta palabra:

 

PECADO [Del hebr. hattah; del gr. hamartios; del lat. peccatum] Transgresión deliberada y consciente de las leyes establecidas por Dios. Errar el blanco establecido por el Creador para el hombre: vivir para la gloria de Dios.[1]

 

Tristemente, todos nosotros somos desobedientes o trasgresores de las leyes de Dios, porque esto es parte de nuestra naturaleza; lo cual nos lleva a la siguiente pregunta.

[1] De Andrade, C. C. (2002). En Diccionario Teológico: Con un Suplemento Biográfico de los Grandes Teólogos y Pensadores(p. 247). Miami, FL: Patmos.

¿Cómo me afecta el pecado?

Dice la palabra de Dios que debido a este pecado, estamos destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23), o sea que no podemos estar delante de su presencia, como se explicó en el primer punto. Pero este pecado no solo nos aleja de él, sino que además nos produce la muerte:

 

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

 

Esta muerte es la muerte de nuestras almas, las que abandonan nuestros cuerpos al momento de morir, porque claramente no somos zombies, pero si hay pecado en usted y Dios no ha tratado con él, usted está muerto(a).

¿Cómo sabemos que tenemos pecado?

Quizá se está preguntando ¿Cómo sé si tengo pecado en mí?. La palabra de Dios dice: 

 

He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.

Salmos 51:5

 

Entonces de acuerdo con la palabra de Dios, todos hemos nacido con pecado, el cual nos aleja de Dios y nos lleva a la muerte. Esto es algo que hemos heredado de nuestros primeros padres, Adán y Eva: 

 

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos 5:12

¿Y cómo puedo deshacerme del pecado?

La verdad es que usted no puede hacerlo por sus propios medios, sino que este solo puede ser removido a través de la fe en Jesús, que es el Hijo de Dios, el cual vino a morir por usted y por mí en una cruz; en él debe creer usted:

 

Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Hechos 16:31

Pero entonces ¿Cómo puedo ser salvo?

Como ya se mencionó anteriormente, ningún ser humano puede quitarse el pecado de su ser por sus propios medios, es por esta razón que vino el señor Jesús a este mundo, porque Dios que es Santo y Justo, exigía el sacrificio de un inocente para quitar de en medio del pecado y que en este caso, fue el Señor Jesús.

 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:16-19

 

Y su palabra agrega: 

 

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

1 Juan 3:8

¿Y hacer buenas obras no sirve?

No, lo cierto es que no sirve para nada si es que usted quiere ganarse la salvación, porque esta no se gana, pues es gratuita. Dice Dios en su palabra:

 

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

 

Así que querido amigo o amiga, la salvación de nuestras almas no la podemos conseguir con nuestros propios esfuerzos, ni tampoco la podemos comprar o conseguir fuera del Señor Jesús. 

¿No se supone que cualquier religión me puede llevar al Cielo?

No, la realidad es que ninguna religión nos puede llevar al Cielo, porque solo en el Señor Jesús hay salvación. Dice su palabra: 

 

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:12

¿Puedo ir al Cielo a través de un santo, alguna otra divinidad, algún profeta o un iluminado? 

No, porque el único camino para llegar al Cielo es Cristo Jesús y no existen caminos alternativos: 

 

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 

Juan 14:6

Como puede leer en el versículo de más arriba, no hay múltiples caminos, sino solo uno; así como tampoco hay varias verdades, porque solo existe una y esa verdad es el Señor Jesus.

Pero la virgen María, al ser la madre de Jesus ¿Puede interceder por mí, no?

No, porque María no es la que murió en la cruz o la que cargó con todos nuestros pecados, ni pagó por ellos, el que hizo todo eso fue el Señor Jesús:

 

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

1 Timoteo 2:5-6

 

Para clarificar más esto le propongo el siguiente ejemplo: Piense en una mujer que tiene un hijo que es médico; ahora, si usted está enfermo ¿A quién va a ver, al médico o a la madre del médico? ¿Quién podrá hacer algo por su salud, el médico o la madre del médico? Bueno, de esta misma manera, María no puede hacer nada por su alma inmortal, pues solo el Señor Jesús puede, ya que él es "el médico de las almas", porque él pagó por su pecado. 

Entonces ¿Qué debo hacer para recibir la Salvación de mi alma?

Según la palabra de Dios usted debe hacer lo siguiente:

1. Primeramente, tiene que reconocer que es un(a) pecador(a) y sus pecados le alejan de Dios, como se le mencionó anteriormente.

 

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Romanos 3:10-12

 

También nos dice: 

 

Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. 

Eclesiastés 7:20

Usted debe reconocer que no es bueno, que hay pecado en usted, pues basta una sola desobediencia e incluso una pequeña mentira para que no pueda acceder al Cielo (Apocalipsis 21:8), ya que Dios al ser Santo, no tolera el pecado delante de él, así que, los pecados que ha cometido le alejan de la presencia de Dios, más específicamente, le llevan a la condenación eterna en el lago de fuego, porque no ha creído en el nombre del Señor Jesús (S. Juan 3:18).

 

2. Lo siguiente que nos enseña la Palabra de Dios es que tras reconocer que es pecador, usted debe arrepentirse de sus pecados:

 

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

Hechos 3:19

Dios ha estado esperando pacientemente por usted durante todos los años que usted ha vivido en este mundo, para darle la oportunidad de que vaya hasta su presencia con un corazón contrito y humillado, porque él no quiere que ninguna persona vaya a la condenación:

 

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9

3. Una vez que esté consciente de su mal camino y se haya arrepentido de todo corazón, usted debe pedirle perdón al Señor Jesús, ya que él es quién tomó su lugar en la cruz y recibió el castigo que usted merecía por los pecados que usted ha cometido a lo largo de su vida.

 

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Isaías 53:4-5

Si usted ora creyendo con fe, de todo corazón y le pide al Señor Jesús que le perdone de todos sus pecados, inmediatamente recibirá la Salvación de su alma.

De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. 

 Hechos 10:43

Porque solo en Cristo hay salvación para su alma, solo en Jesús hay perdón de sus pecados, únicamente en Jesucristo usted puede ser librado de su vida pecaminosa y de la condenación eterna: 

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

 Juan 8:34–36

Venga a Jesús, él le espera con sus brazos abiertos, nos dice su palabra que al que a él viene, él no le echa fuera (Juan 6:37). Sin embargo, si usted rechaza el regalo de la Salvación que Dios le ofrece hoy, permítame decirle que lo único que le espera es la condenación eterna de su alma.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 

 

Juan 3:18

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